mimados.es
Salud · Guía de compra

Cómo proteger a la mascota de los petardos

Feromonas, refugios y productos que funcionan de verdad las noches más ruidosas del año.

Redacción · Actualizado el 24 de junio de 2026 · Análisis de la redacción

Compartir WhatsApp Telegram

Nuestro veredicto

Las noches de fuegos artificiales —las fiestas, las verbenas y la Nochevieja— son cuando más mascotas se escapan de casa. La prevención funciona mejor que cualquier calmante de última hora: prepara un refugio seguro, insonoriza el espacio, mantén el chip y la identificación al día y, si tu perro sufre una fobia grave, habla con el veterinario con semanas de antelación.

Para muchos perros y gatos, las verbenas de verano y la Nochevieja no son fiesta: son terror. Entre un 25 % y un 50 % de los perros y gatos tienen miedo al ruido de los petardos y los fuegos artificiales, según los colegios veterinarios. Las causas son diversas —el temperamento del animal, una experiencia traumática previa o no haberse habituado a los ruidos de cachorro—, agravadas porque su oído es mucho más sensible que el nuestro, sobre todo para los sonidos agudos. No es casualidad que las noches de verbena con petardos sean las que más animales perdidos se registran en todo el año. La buena noticia: se puede gestionar, pero la clave es prepararlo con tiempo, no improvisar cuando ya suenan los primeros estruendos.

Cómo saber si tu animal tiene miedo al ruido

No siempre es evidente. Estas son las señales que deben alertarte:

  • Temblores y postura defensiva: la cola entre las patas, las orejas caídas, la mirada desviada.
  • Intentos de esconderse o de escaparse.
  • Ladridos y gemidos en los perros; maullidos en los gatos.
  • Respiración agitada, salivación, pupilas dilatadas o taquicardia.
  • En los casos de angustia más intensa, que se hagan pis o caca encima.

Antes de la noche

  • Comprueba el chip y la identificación. Que los datos de contacto del registro de identificación de animales estén al día y que el perro lleve una chapa con el teléfono. Si se escapa, es lo que lo devolverá a casa.
  • Cánsalo de día. Un paseo largo y actividad por la mañana hacen que llegue a la noche más relajado. De noche, sácalo a hacer sus necesidades bien temprano, antes de que empiecen los petardos.
  • Crea un refugio. Un rincón tranquilo de la casa, interior y lo más aislado posible del ruido, con su manta o cama, juguetes y alguna prenda tuya. Deja que se pueda esconder libremente: esconderse es un mecanismo de defensa, no se lo impidas.

Durante los petardos

  • Insonoriza. Cierra ventanas y persianas y pon música o la tele a un volumen normal para enmascarar las explosiones.
  • Mantén la calma tú. Los animales leen nuestro estado. Puedes acompañarlo y acariciarlo si te lo pide —el mito de que "consolar refuerza el miedo" está desmentido—, pero sin alarmarte.
  • No lo castigues nunca por temblar, ladrar o hacerse las necesidades dentro. Es miedo, no desobediencia. Y no lo fuerces a salir si no quiere.
  • Si sales a pasear, hazlo en las zonas y franjas más tranquilas, y usa un arnés en lugar del collar: sujeta mejor y evita que se escape si se asusta. Para perros muy miedosos vale la pena un arnés antiescape, del que no se pueden zafar.
  • Gato: asegúrate de que tiene escondites en alto y de que no puede salir por ninguna ventana ni puerta abierta.

Ayudas que funcionan

  • Feromonas. Los difusores y collares de feromonas calmantes (DAP para perros, Feliway para gatos) ayudan en casos leves o moderados; ponlos unos días antes para que hagan efecto.
  • Envolturas de presión. Las "camisetas" tipo Thundershirt aplican una presión suave que tranquiliza a algunos perros.
  • Consulta al veterinario. Si la fobia es grave (el perro se hace daño, intenta huir desesperadamente), hay medicación específica para la ansiedad por ruido que el veterinario puede prescribir. Pide cita con semanas de antelación; no es cosa de última hora, y nunca mediques por tu cuenta.

Si tu animal se escapa

Mantén la calma y actúa enseguida. Si lleva microchip y está registrado, avisa a tu veterinario para que revisen los datos del registro. Cuando alguien encuentre al animal y lea el chip o el código QR de la chapa, podrán localizarte. Gracias a este sistema, la mayoría de los animales perdidos identificados vuelven cada año con sus propietarios.

El trabajo de fondo: desensibilización

Para los casos crónicos, el tratamiento que de verdad resuelve el problema es la desensibilización progresiva con un educador o etólogo: exponer al perro a sonidos grabados de petardos a volumen muy bajo e ir subiéndolo a lo largo de semanas, asociándolo a cosas buenas. No es magia rápida, pero es lo único que ataca la raíz.


Recomendaciones basadas en las de los colegios veterinarios y en el asesoramiento de especialistas en etología clínica.